Vidas Ajenas

La Tronera de Celemín

Yo por el jurgol, matooo!

– sschuuuuu…. ¡Cuidado dónde pisas!
– Joer! Es que no veo nada…

Ocho y cuarto de la tarde. Los bares empiezan a llenarse. Por las calles, cientos de personas circulan con camisetas de su equipo. Hace calor y no hay bufandas. Algunos se envuelven con la bandera. Todos han quedado con gente igual que ellos. Gente para las que el fútbol es una vida.
Todo está preparado. Las cámaras llenas de cerveza fría. Tapas y bocadillos en sus puestos. Pizzeros, repartidores de hamburguesas y comida rápida posicionan sus ciclomotores. En una hora, empezarán las primeras llamadas. Un cuarto de hora después, con el final de la primera parte, se colapsarán los teléfonos, los hornos no darán abasto y no habrá motos suficientes para llevar los pedidos. La Feria del libro, repleta hasta ahora de gente, empieza a perder miembros en una sangría lenta pero…

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