Desvestir Santos

La Tronera de Celemín

Hartazgo

La madre abadesa, de rodillas, frente al altar, imploraba a San Pancracio. Fuera, una turba rodeaba el convento con antorchas, garias, mangos de azadón, hoces y tentemozos…
Trescientos años antes, el Monasterio de Nuestra señora de las Viñas, era señorío de todos los campos de cultivo, viñas, huertas, monte bajo y páramo situados a menos de cuarenta leguas a su derredor. Durante más de doscientos años, las monjas habían vivido de los frutos que los campesinos estaban obligados a entregar al monasterio como dueño y señor de esos campos. Más tarde, los aldeanos fueron convirtiéndose en hombres libres que se hacían con una pequeña propiedad, que el monasterio les vendía para afrontar reformas, cobrándoles cien maravedíes y el compromiso del pago de un diezmo consistente en seis fanegas de trigo, dos seras de racimos, medio carro de leña y una arroba de paja. Con los años, el compromiso no…

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