Sodomía política

Casa Querida

A pesar de estar en posición de cúbito radial, sin manejo de las extremidades ni del torso, paciente por aletargado, resulta imposible evitar el desgarro. Nadie nos ha preparado la lubricación social necesaria para continuar soportando lo que entra y sale, seco y rabioso, de ese orificio que pretendía no ser oscuro. Hoy es Ignacio González y cia, pero en realidad ya es la consecución sangrante y marrón, heces en rojo, que ha acabado infectando a toda una generación de ciudadanos que pretendían serlo. Escuchado, a nuestro oído en solfa, el rumor atosigante que emana de jueces que no deberían estar, fiscales que no deberían mirar y funcionarios que menos deberían laissez faire, laissez passer, darnos por culo es lo menos que se podía esperar de aquellos que defienden su inocencia ante un micrófono, mientras reclaman su inmerecida impunidad micrófono tras ganzua. Todo eso pasa, y duele, porque así fue…

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