La vida nunca sigue igual

La Tronera de Celemín

Al sol de media tarde

Sentado al sol de media tarde, Manuel apoya el mentón en sus manos que agarran la cachava que sirve de tentemozo que sostiene su cabeza. Boina calada hasta las cejas, ojos tristes que miran al infinito y mente dios sabe dónde, Manuel pasa los primeros templados días de primavera como un lagarto, al sol. Manuel ya no sueña, sino que recuerda. Los recuerdos son su vida y su gasolina para pasar al sol de media tarde sólo sentado en un escaño de granito donado por la Caja de Ahorros Municipal. Es, como él, un banco de otros tiempos. De los tiempos en los que las Cajas regalaban bancos y contribuían con un fin social. Ahora, los bancos son ellos.

Manuel recuerda su juventud, cuando con un par de vacas, seis hectáreas, cuarenta ovejas, unas gallinas y tres cerdas criaderas, tenía que dar de comer a…

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